
Que Adrián Casadei y el generoso lote de inútiles que conforman el gabinete municipal, es algo que no hace falta mucho esfuerzo o imaginación para saberlo, ya que habitan dimensiones absolutamente diferentes y totalmente divorciados de la realidad y las penurias que sufren los vecinos a los que supuestamente en su nombre gobiernan.
Pero, siempre lo hay, esa inutilidad y miopía alcanzan cumbres cotidianamente.
Nuestra comunidad, San Antonio Oeste, Las Grutas, San Antonio Este y el cruce, languidecen, mientras la realidad los abruma, ellos siguen en “los cerros de Úbeda”, y si, para muestra basta un botón, la puesta en marcha de controles vehiculares en todo el ejido, donde se va a requerir la RTO o la VTV, alcanza niveles de ridiculez, pocas veces visto.
Si hay algo que distingue a nuestro solar, tanto entre quienes habitamos y quienes nos visitan o transitan nuestras calles, caminos y rutas es su deplorable estado, todos lo saben menos los habitantes de Brown 286.
Creo, por eso esta columna se llama así, es que primero antes de salir a controlar a los vecinos y usuarios de calles caminos etc, debieran poner en condiciones la flota municipal, que por lo que se puede apreciar a simple vista, con solo verlos, no aprobarían las RTO o VTV que le quieren exigir al vecino, visitante o transeúnte.
En segundo lugar, y no menos importante, sería que nuestras calzadas de los cuatro núcleos del ejido estuvieran al menos en condiciones para circular con normalidad y de forma segura.
Evidentemente, por el desconocimiento supino de la realidad ciudadana, tanto económica como vial local, sabemos que el único objetivo de este operativo es el de recaudar únicamente, como también lo demuestra la inclusión de tasas municipales en las facturas de servicios que ya paga individualmente cada vecino cotidianamente.
A la realidad no se la puede tapar como al sol con un dedo, ella se impone, por las buenas o por las malas, si ya la imagen del intendente y su séquito de inútiles es subterránea de tan baja como se considera entre quienes pagamos tantos dislates y hacen, que los 430 días que restan a esta gestión todo pueden llegar a ser un largo calvario para los vecinos comunes y corrientes.
Sería bueno que, quienes, supuestamente en nuestro nombre, gobiernan, independientemente de su condición de “cadáveres políticos” sin el menor futuro político, tengan en cuenta el título de este soliloquio; “del ridículo no se vuelve”.
Julio Ramón Alcalde










